martes, 21 de septiembre de 2021

ESTOY BIEN, GRACIAS

 

Estás triste porque has tenido un desengaño amoroso o una decepción profunda con alguien cercano, pero eliges decir “Estoy bien, gracias”. Si pierdes a alguien querido, por la razón que sea, duele. Sea porque ha muerto, o porque ha decidido salir de tu vida o por una ruptura sentimental, separarse de alguien próximo hace daño. O porque te has quedado sin trabajo, o porque, tras un proceso de selección largo y lento, el puesto se lo han dado a otro. También eso duele. Pero dices de nuevo “Estoy bien, gracias”.

Y es que no está bien visto estar triste, hay que estar contento y feliz. O al menos, parecerlo, para no entorpecer la felicidad impostada del resto de la humanidad, la de Instagram no, la otra. Y si no lo estás, debes aparentarlo. Solo así evitarás oír chorradas como “Tienes que animarte”, o, simplemente, “Ánimo”, la palabra más inútil jamás pronunciada cuando se usa con la intención de animar a alguien. 

Esas son las frases supuestamente amables que dice la gente cuando ve a alguien triste. En lugar de dejarlo en paz. Luego, están las otras, las frases basura de categoría superior, como “Los antidepresivos van muy bien”. Aquí ya nos topamos con los que confunden estar triste con tener depresión, que deben ser los mismos que confunden ser simpático con ser buena persona. Solo tengo una cosa que decir a todos esos intolerantes a la tristeza: ánimo.

Otra gente recomienda hacer yoga (comodín, porque al parecer va bien para todo), las flores de Bach, la meditación (otro comodín) o tomar vitaminas: “Deberías probar algún suplemento vitamínico.” Sobre estos no he llegado a ninguna conclusión clara, aún. Y otros malvados que aconsejan leer libros de autoayuda. Y digo malvados, porque de ahí no se sale. Se ve que con leer uno no basta, y hay que leer uno tras otro. Que digo yo: ¿no sería mejor que hubiera uno bueno y que fuera el mismo para todo el mundo?. Uno que funcionara, claro. Que se leyera una vez y problemas fuera. Pues no, se ve que no es posible. Conozco gente con un carácter de mier** que lee libros de autoayuda a decenas. O a lo mejor, es que se les ha puesto un carácter de mier** al ver que leer libros de autoayuda a decenas no sirve para nada. Que también podría ser.

Y en la categoría premium, están los que recomiendan leer a Rafael Santandreu. Que se deprimieron al leerlo, y ahora quieren que nos deprimamos todos los demás. Pues eso, malvados. Recordad, eso sí, que solo os deprimiréis si os esforzáis mucho, que la fama cuesta, pero deprimirse también.

Y que yo estoy bien, gracias.

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