sábado, 15 de octubre de 2022

PARCHES

 

Frenadol. Empiezas a tener síntomas de lo que podría ser un resfriado y decides tomarte un frenadol para encontrarte bien, para no tener que sufrir esos síntomas que, al parecer, son insoportables. Pero lo que hacemos, en realidad, es poner un parche, no curamos el resfriado, sólo lo bloqueamos, con lo que impedimos que haga su proceso natural.

Lo de tomar un frenadol cuando estamos resfriados me parece una metáfora perfecta de lo que hacemos en otras parcelas de nuestra vida. Cuando perdemos a un ser querido, por ejemplo, ya sea por una ruptura o porque ha muerto, también buscamos la manera de poner un parche, y también por lo mismo, porque no queremos que el duelo haga su proceso natural. Si se llama duelo es, precisamente, porque duele. Y, claro, nadie quiere sufrir, así que nos apuntamos a yoga, a Tinder, vamos a terapia, a pádel, hacemos meditación, o nos echamos otro novio enseguida para no notar nuestro corazón roto. Eso, los que tenemos corazón, que no siempre es el caso.

Nos están adoctrinando para que no haya dolor ni tristeza en nuestra vida, y eso es imposible. No está bien visto estar triste, que la tristeza no luce en Instagram. Me pregunto dónde publican sus fotos los que están tristes. Y si lo estás, que no te lo noten, o alguien odioso vendrá a decirte “ánimo”, “tienes que animarte”, o algo similar. Qué pereza la dictadura de la felicidad.

Parches. Ponemos parches porque hace falta paciencia para dejar que el tiempo haga su trabajo, y nosotros tenemos prisa. Prisa por dejar de sentir el dolor que sentimos. Y la prisa nos vuelve ansiosos, y ahí ponemos otro parche. Nos pensamos que podemos hacer zapping con nuestras emociones igual que cuando vemos la tv, que podemos saltar de una cosa a otra, de una persona a otra, y esperamos salir indemnes.

Poner parches al desamor, a la tristeza o al duelo (sea del tipo que sea) no cura. Lo único que cura es saber que ese dolor pasará, que es solo cuestión de tiempo, que hay que tener paciencia y que hay pasos que no nos podemos saltar, por más que duelan.  Lo que hacemos al poner un parche tras otro es convertirnos, precisamente, en enfermos crónicos.

Lo de las tiritas para el corazón partío era solo la letra de una canción. Preciosa, eso sí, pero era sólo eso.

 

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